La fabricación de velas artesanales: una tradición milenaria

La fabricación de velas artesanales: una tradición milenaria 

La fabricación de velas artesanales es casi tan antigua como el ser humano. Desde casi el principio de los tiempos fue evidente que era necesario encontrar maneras de iluminarse cuando la luz del sol caía. Sin embargo, no fue hasta el siglo I d.C., en Roma, cuando aparecen las primeras menciones escritas a lo que podemos considerar los antecedentes más antiguos de las velas. Se las definía, en esos escritos, como auténticas obras de arte, y en pleno siglo XXI, los creadores de las velas artesanales siguen reivindicando la hermosura y carácer único de su oficio.

La vela es un producto que se ha fabricado con tres materiales fundamentales a lo largo de su historia: las primeras se realizaban en sebo, fundamentalmente ovino y bovino. Progresivamente comenzó a introducirse la cera de abeja, que en un principio estaba sólo al alcance de la Iglesia y las capas más ricas de la sociedad, y progresivamente se fue extendiendo a sectores más amplios. Fueron las que pueden ser consideradas las primeras velas perfumadas de la historia: la cera, quemada progresivamente, iba generando un olor dulce y muy agradable. Pocos años antes de la invención de la electricidad, ya en el siglo XIX, se descubrió que la parafina, un derivado del petróleo, resultaba ideal para la fabricación de velas. Se convirtió así, rápidamente, en el material más empleado para crearlas durante toda la época contemporánea, dando lugar a toda una industria. La vela pasó, así (bien es cierto que a lo largo de más de más de mil quinientos años) de ser un producto puramente utilitario a devenir otro empleado fundamentalmente para la creación de atmósferas especiales y de ambientes íntimos. Se produjo, en este sentido, una verdadera sofisticación de su uso. Hoy en día pueden encontrarse en tamaños y materiales muy diversos, hasta velas decorativas de gel. El mercado se ha ampliado enormemente.

¿Cómo hacer velas decorativas?


Fabricar velas artesanales es un proceso laborioso y complejo que, no obstante, tiene el encanto de lo hecho a mano. Velas artesanales paso a paso, creadas con ingredientes mayoritariamente naturales, que guardan la magia de lo hand made. Si bien se pueden realizar empleando parafina, las creadas con cera de abeja guardan en mucha mayor medida la esencia de lo artesano: velas decorativas grandes y pequeñas, de colores diversos, velas decorativas aromatizadas... Las posibilidades son múltiples.

Las velas decorativas artesanales con cera de abeja implican, en primer lugar, calentar la cera a fuego lento y removerla lentamente hasta que se derrita por completo. A continuación debe añadírsele el colorante deseado, lo que permite crear modelos muy variados. Es posible, incluso, realizar combinaciones cromáticas si se emplean distintos recipientes. Con el empleo de aceites esenciales se pueden conseguir velas decorativas y aromáticas, ideales para perfumar cualquier estancia. Asimismo, con el empleo de moldes la forma se puede modelar al gusto y crear composiciones verdaderamente singulares. La mecha se coloca en el centro del molde. La cera caliente ha de volcarse en los moldes. Debe esperarse hasta que se solidifique, momento en el que pueden comenzar a introducirse diversos motivos para crear una vela decorativa de lo más original. Los ejemplos son variados, desde hojas secas para aportar un toque natural, hasta elementos metálicos que consiguen un curioso efecto con la mezcla de materiales. Pasadas unas horas, con la cera ya completamente endurecida, se puede desmoldar para obtener el producto final. Este procedimiento, completamente realizado a mano, constituye la base de cualquier vela artesanal, desde las más sencillas hasta las velas decorativas y aromáticas. La creatividad y la pericia de cada artesano son los que determinarán la calidad final del producto.

Portavelas muy especiales

Los portavelas artesanales son la guinda perfecta para una vela hecha a mano. Una vez más, son múltiples los ejemplos existentes. Si tecleas en Google pueden salirte cientos de resultados que ofrecen portavelas originales, pero en muchas ocasiones resulta difícil discernir si son verdaderamente realizados a mano y si, por tanto, efectivamente ofrecen tal originalidad. En Dunia Hania queremos recomendarte los portavelas de barro negro de San Bartolo Coyotepec, en México. Todo el pueblo participa en su elaboración, a partir de un tipo de arcilla extraído de los alrededores de la propia localidad, cuya cocción le acaba otorgando su color característico. Se trata de una tradición centenaria, que asegura la singularidad del producto final y que, además, potencia la economía de toda una región. Los portavelas de barro negro son auténticos ejemplos de orfebrería en cerámica, pues sus delicados calados, que se obtienen tras un secado de varios días, deben realizarse con extremo cuidado y acaban produciendo verdaderas obras de arte. Estas piezas permiten la introducción de candelas de muy diversos tamaños, cuya luz queda tamizada por los calados, generalmente con motivos vegetales o geométricos.

Velas y portavelas artesanales son mucho más que un elemento para iluminar estancias. Recuperan una tradición milenaria, la de las candelas hechas a mano, que comenzaron siendo humildes objetos de sebo extraído al ganado doméstico para acabar decorando los salones de la nobleza. Las velas decorativas artesanales de la actualidad son herederas de ambas tradiciones: la humilde, porque siguen siendo objetos elaborados con elementos naturales y la única intervención de la pericia de sus artesanos, y la refinada, pues cada vez más apuestan por decoraciones y colores marcados por la singularidad y la originalidad. Todas ellas, además, cuentan parte de la historia del lugar donde fueron producidas: desde las velas decorativas marroquíes, con elementos tradicionales del país como la mano de Fátima o reminiscencias de la decoración islámica, hasta las sencillas velas orientales que, con sus colores claros y sus formas simples, nos traslanda a la paz y armonía del budismo.


Al final, las velas de las que los romanos hablaban con admiración y las velas artesanales de hoy en día siguen compartiendo un mismo objetivo: emocionar y admirar a quienes contemplan el milagro de un pequeño fuego que ilumina con su luz, pero también con su belleza.