Moda y solidaridad se dan la mano: mochilas de cuero y comercio justo

Moda y solidaridad se dan la mano: mochilas de cuero y comercio justo

Una decisión aparentemente tan inocente como una compra influye directamente en quien ha creado el producto, sea esta persona un obrero textil que trabaja 18 horas al día en China o un humilde artesano que teje con sus manos un pequeño paño de algodón. Lo mismo sucede cuando adquieres un bolso o mochila de cuero, uno de los productos de tendencia esta temporada: la diferencia entre una pieza producida en base a parámetros de comercio justo y otra que no los ha respetado es abismal. Por eso en Dunia Hania apostamos por comprar directamente a los pequeños productores, pagando por sus creaciones el precio que ellos piden en función del tiempo que les ha costado realizarlas y los conocimientos que han sido necesarios para ello. Creemos, además, que las materias primas naturales, existentes en el entorno del propio artesano, son la mejor manera de reducir la huella ecológica. Se trata no solamente de producir y comprar, sino de hacerlo de manera sostenible y justa para quienes trabajan con sus manos. Intentamos, además, siempre que es posible, dar preferencia a las artesanas, conscientes de que son las mujeres quienes más a menudo experimentan de manera directa los problemas de sus sociedades.

Comprar con calidad y respeto al productor es una de las consignas del comercio justo, un movimiento que asegura a los artesanos una retribución adecuada y un proceso productivo que respeta sus derechos humanos. El resultado son productos ecológicos y naturales, reconocidos por el sello internacional Fair Trade. La finalidad última es que en la artesanía en cuero como en todos los sectores, se camine hacia parámetros de intercambio más justos a nivel internacional. En Dunia Hania nos encanta el lema del comercio justo: "lo que vale cada cosa, según los esfuerzos que ha conllevado el realizarla". Y es que puede que si echas un vistazo a nuestro catálogo consideres, de entrada, que nuestros bolsos y mochilas de cuero son un poco más caros que los que has encontrado en alguna gran tienda: te podemos asegurar que su precio está absolutamente justificado. En primer lugar, a la hora de comprar mochilas de cuero para incluir en nuestro catálogo visitamos o contactamos directamente con sus creadores. Conocemos el proceso de fabricación de cada bolso de cuero y pagamos a cada artesano el precio que ellos han fijado, y que les permite tener condiciones de vida dignas que les permitan seguir produciendo estas hermosas piezas. Ten en cuenta, además, que nuestras mochilas de piel han sido fabricadas en material cien por cien natural, y que tanto sus procesos de teñido, en el caso de tratarse de cuero de color, como la colocación y diseño de cada uno de sus detalles se han hecho a mano. Todo ello garantiza que el impacto ecológico es mínimo.

Certificado de autenticidad

En Dunia Hania queremos que siempre estés informada sobre el origen de nuestros bolsos de cuero artesanales. Por eso, incluimos, como certificado de autenticidad, una ficha en cada uno de ellos, que puedes consultar en nuestra web y que te permitirá saber el lugar exacto del que provienen y hasta el nombre de quienes los han creado. Es lo menos que podemos hacer para reconocer el mérito de quien trabaja con sus manos para crear mochilas artesanales que son en sí mismas auténticas obras de arte. Se trata de un compromiso de reconocimiento hacia artesanos que, para nosotras, son verdaderos artistas, pero cuyo nombre y apellidos suelen quedar en el anonimato. Puede que las mochilas y bolsas hechas en serie sean más baratas, pero en ellas nunca podrás sentir el alma de sus artesanos.

Comprar mochilas en piel realizadas con todos estos estándares es, además, un ejercicio de solidaridad. No en vano, la industria del cuero, ante las cada vez más estrictas normas ecológicas por parte de los países desarrollados, se ha ido trasladando hacia curtidorías del Sur en las que esas normas se terminan obviando a cambio de los beneficios económicos de la producción. En la India, por ejemplo, la enorme expansión de las curtidorías en regiones como North Arcot trajo consigo la sustitución de los taninos vegetales por agresivos métidos químicos para tratar el cuero, desde el zinc hasta el arsénico. Estos productos permitían reducir el tiempo de tratamiento de la piel a apenas dos días, cuando los taninos necesitaban hasta dos años. El beneficio económico terminó, así, sustituyendo al cuidado de salud de los trabajadores y a la conservación de riachuelos, lagos y hasta pozos anteriormente potables. Cada vez que un kilo de cuero se curte con varios litros de agua, esta queda completamente inservible. La consecuencia para la población es clara: termina consumiendo agua contaminada que le provoca enfermedades gastrointestinales, diarrea y hasta asma.

En el caso de la India, muchas curtidorías son explotadas por miembros de las castas inferiores, que durante siglos han transmitido su arte de generación en generación, pero que ahora deben trabajar para grandes empresas multinacionales para las que sólo son unos proveedores más. Además de hacerlo en condiciones a menudo infrahumanas, sin máscaras protectoras ni ventilación, el hecho de tener que producir grandes cantidades de accesorios en poco tiempo acaba provocando que los antiguos artesanos se transformen en simples jornaleros que van perdiendo técnicas y saberes ancestrales.

Recuperando la magia de lo artesano

Para responder a esta situación han surgido unas cincuenta organizaciones indias de comercio justo, que intentan proteger a los artesanos. Conscientes de los problemas ecológicos y de salud que implica producir una simple mochila de cuero, han vuelto la vista hacia los métodos tradicionales, y han abogado por el cuero de alta calidad curtido con taninos vegetales, en el marco de pequeñas empresas y talleres en las que lo hecho a mano se sigue valorando. La finalidad última es que los artesanos autónomos vuelvan a serlo, lejos del control de las grandes empresas exportadoras o de sus intermediarios. En ciudades como Calcuta, la competencia de las mochilas y bolsos producidos en serie ha dejado ya sin trabajo a muchos artesanos del cuero. El reto, ahora, es seguir formándolos sin perder su esencia y ayudarlos a nivel de comercialización y explotación. Se trata de seguir produciendo piezas con la calidad y el refinamiento que han heredado, pero añadiendo patrones, colores o formas innovadores que permitan también adaptarlos a los gustos de los consumidores más actuales. Y tú, ¿ya tienes claro que es posible combinar moda y solidaridad?