Un accesorio imprescindible para el invierno: las mochilas de cuero

Un accesorio imprescindible para el invierno: las mochilas de cuero

El invierno es un momento ideal para buscar tejidos cálidos, que nos conecten con la naturaleza y que resulten prácticos para los días de lluvia, clases y largas jornadas en el trabajo. Al mismo tiempo, también buscamos productos que sigan las tendencias y nos permitan combinar con el resto de nuestro estilismo. Y para colgarte a la espalda todos los objetos fundamentales para ir a la universidad, preparar una reunión o salir de cena con las amigas en días de frío y humedad, las mochilas de cuero son las compañeras perfectas: resultan a un tiempo prácticas y hermosas, pues son accesorios versátiles que no renuncian a adaptarse a las últimas tendencias, y soportan perfectamente el agua, permitiendo que todas tus pertenencias queden a buen recaudo en su interior. Combinándolas con tejidos invernales como la lana dan un aspecto de calidez perfecto para estas fechas. Si, además, escoges una mochila hecha a mano como las que te proponemos, vivirás un auténtico viaje por la artesanía del mundo, gracias a un accesorio apropiado tanto para el día a día como para aportar un toque étnico en ocasiones especiales. Acompáñanos en este viaje, que nos llevará de los diseños del Marruecos más actual hasta el pasado de Al-Ándalus y su tradición del cuero.

Cuando la practicidad no renuncia a la belleza

Prácticos y hermosos a la vez, su esencia handmade le otorga un carácter único a cualquier bolso o mochila realizado en cuero, al tiempo que los convierte en accesorios imprescindibles en cualquier estilismo de estos meses invernales, pues su calidez las hace ideales para combinar con guantes, bufandas, gorros y todo tipo de elementos de abrigo. Las mochilas de piel resultan ideales tanto para transportar los objetos que nos llevamos a la oficina, como para guardar el último libro que leemos en las tardes de manta y sofá. Las más cuidadas o que incluyen detalles de metal o decoraciones especialmente originales, como flecos y espejos, pueden ser incluso apropiadas para completar los relajados ouftits de cualquier tarde entre amigas. Como ves, se trata de complementos enormemente versátiles, que resulta difícil que no encajen en cualquier tipo de outfit. Además, y como punto fuerte frente a la mochila de tela, la mochila de piel resulta especialmente resistente e incrementa su belleza con el paso del tiempo: mochilas y bolsas de cuero, lejos de desgastarse y estropearse con el uso, se vuelven más suaves y adquieren carácter conforme pasan los años, adaptándose a los usos y preferencias de cada una de sus propietarias. No es casualidad que sean objetos que pasan de generación en generación como preciados tesoros. De hecho, las clásicas mochilas realizadas en el tono natural de la piel que podían emplear tus hermanas mayores o tu madre no han pasado ni mucho menos de moda: pueden ser hoy en día auténticos bolsos vintage, muy valorados en el mercado. Todo este potencial convierte a las mochilas de cuero en una de las opciones favoritas dentro de la inmensa variedad de posibilidades que ofrecen los bolsos para mujer. De hecho, si hasta hace unos años se las consideraba productos prácticos pero poco hermosos, prácticamente relegados a las aulas de colegios y al uso de los más pequeños de la casa, en la actualidad se han convertido en complementos de absoluta tendencia, pues han sabido reinventarse y actualizarse: jugando con colores arriesgados, experimentando con formas originales, mezclándose con tejidos, añadiendo detalles como los pompones, las cuentas o los toques metálicos...

De la marroquinería al repujado: el refinamiento de la artesanía en cuero

La artesanía en cuero es una técnica milenaria, con especialidades de nombres evocadores e imponente belleza creadora: soguería, talabartería y marroquinería son algunas de sus técnicas, e implican un cuidadoso trabajo de cortes, trenzados y hasta tejidos que se han ido transmitiendo durante siglos, en muchas ocasiones de padres a hijos. El tallado y el repujado añaden a cada pieza un toque de identidad individualizada que puede convertir una simple bandolera o mochila de cuero en toda una obra de arte. De hecho, de entre los bolsos hechos a mano sin duda los de piel se cuentan entre las piezas más valoradas desde hace siglos, por su gran resistencia y belleza.

Crear una mochila o cualquier otro tipo de bolso de cuero artesanal implica tomar muchas decisiones antes de llegar al resultado final, los bolsos artesanales con todos sus detalles y remates. Una de las decisiones fundamentales es seleccionar el tipo de piel con la que se va a trabajar, pues ello determinará en gran medida las características de los bolsos de cuero. Si hacer bolsos de tela artesanos ya requiere de un especial cuidado en los detalles y de un gusto exquisito a la hora de escoger materiales y decoraciones (puesto que no es lo mismo pensar en el diseño para los bolsos de mano que para un bolso cruzado, que exige además la confección del asa), realizar mochilas en piel tiene, además, el complejo añadido de tener que tratar un material natural con diversas especificidades: nunca encontraremos dos pieles idénticas, pues por su propio origen cada una tendrá sus propias marcas, grosores o detalles, algo que no sucede a tal escala en los modelos de boslso de tela, que pueden presentar un mayor grado de similitud. Es más, en el caso de los bolsos artesanales de cuero las imperfecciones no son un demérito, sino que aseguran la procedencia animal del accesorio que tenemos en nuestras manos. De hecho, las irregularidades y rugosidades de la superficie se convierten en uno de los elementos que los expertos aconsejan comprobar a la hora de verificar la autenticidad de estas piezas y evitar falsificaciones. Ello no implica, no obstante, que no haya que buscar la máxima perfección: el cuidado en los detalles es una de las claves de los bolsos artesanos, sea cual sea el material del que estén hechos. 

La piel de cabra es muy valorada en la artesanía de cuero por su escaso grosor, que permite que adopte diversas formas y sea fácilmente maleable. Permite crear, por ejemplo, bolsos cruzados o confeccionar un bolso de mano que además de hermoso resultará económico. La piel de vaca también es muy empleada en la fabricación de mochilas artesanales, si bien la variedad del bolso artesanal depende del país en cuestión y de los animales en él disponibles, pues en el caso de Marruecos, por ejemplo, es muy habitual que encuentres una mochila en cuero que utiliza como material la piel de camello, algo que en España nos resulta de los más sorprendente. Todo ello nos habla de la enorme variedad y de las especificidades técnicas de la artesanía de cuero, que según las tradiciones y culturas adoptará formas muy dispares. En todo caso, la resistencia y la flexibilidad han de ser las dos características fundamentales de los materiales escogidos para producir este tipo de piezas, que están concebidas para durar y para resultar versátiles.

Crear cualquier tipo de bolso artesanal, y por supuesto también una mochila, implica, en primer lugar, separar la capa de piel del cuerpo de los animales, elimnar el pelo y, posteriormente, curtirla. Sin duda se trata de un proceso complejo, que supone haber adquirido una serie de conocimientos antes de enfrentarser a la fabricación de bolsos de cuero hechos a mano. De ese procedimiento inicial de selección de la materia prima y de su proceso de curtido dependerá en buena medida la calidad y belleza del producto resultante.

De Al-Ándalus a Marruecos en busca de la mochila de cuero perfecta

Los procedimientos que dan origen a la artesanía en cuero poseen orígenes remotos: se sabe que ya en el Imperio Romano los mercados de cuero proliferaban en todo el mundo romanizado y eran además fuente de un floreciente comercio por todo el Mediterráneo. En España se trata de una industria de enorme tradición, que alcanzó un momento de esplendor en los reinos árabes de Al-Ándalus, y especialmente en Córdoba. En esa ciudad se encontraban verdaderos maestros en el arte del cuero, artesanos famosos por sus repujados, policromías y hasta aplicaciones de finas hojas de oro y plata, cuya fama llegó a extenderse por Oriente y Occidente. E incluso mucho antes de todo ello, ya nuestros antepasados prehistóricos descubrieron las propiedades de la piel animal, que les permitía abrigarse y protegerse de la lluvia y demás inclemencias del tiempo. Por supuesto, los bolsos de cuero artesanos llegarían mucho después, y su inicial finalidad práctica terminó transformándose en otra estética, que es la predominante hoy en día, y que permite que se puedan encontrar en formas muy diversas, desde el clutch hasta la bandolera, pasando por la mochila, protagonista de este post. 


Tras la explusión de judíos y moriscos, muchos de los artesanos del cuero se vieron obligados a ir al exilio y recalaron en el norte de África. A partir de ese momento, la artesanía del cuero comenzó a decaer en toda la Península Ibérica pero, en contraposición, comenzó a experimentar un gran auge en el Magreb. La consecuencia fue que comprar mochilas de cuero en países como Marruecos es hoy en día un verdadero placer, por la enorme variedad y riqueza de su artesanía en cuero. Las mochilas de cuero de Marruecos, además, tiene la particularidad de que no solamente su fabricación es artesanal, sino también su teñido: en Fez se cuentan hasta cuatro curtidorías tradicionales que siguen trabajando a pleno rendimiento, y entre las que destaca, por su tamaño, la Chouwara, en la que se producen preciosos bolsos de cuero marroquí con técnicas inalteradas desde hace siglos. Enormes tinajas repletas de tintes naturales se disponen por una vasta extensión de terreno. La estampa disgusta tanto al olfato como fascina a la vista, pues las tinajas llenas de tintes dan como resultado un colorido paisaje imposible de ver en otras latitudes. Cuero de cordero, buey, cabra y camello adquieren progresivamente sus vivos colores. Una vez coloreadas y secas, todas estas pieles pasan a manos de los artesanos locales, y sin duda una buena parte de ellas terminarán convertidas en mochilas de cuero. La visita a esos templos de lo artesano se convierte en uno de los imprescindibles de cualquier turista que se acerque a Fez. Para contemplar las curtidorías, lo mejor es dejarse guiar hasta las azoteas de alguna de las casas o tiendas cercanas. A cambio de una propina, el vendedor o anfitrión dejará otear el espectáculo y puede que hasta te obsequie con un poco de hierbabuna que puedes colocar bajo tu nariz para soportar el olor que desprenden los cueros. En otras partes de Marruecos se pueden encontrar instalaciones de más pequeño tamaño, que no obstante también te permitirán hacerte una idea de cómo adquieren el color los bolsos que luego puedes comprar en el zoco. Una de ellas es la de Tetuán, que además tiene el enorme encanto de estar situada en el corazón de su medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La mochila de cuero producida en Marruecos destaca por su versatilidad: encontramos ejemplares de tamaños y materiales diversos, y los modelos van desde los más sencillos, monocromáticos, hasta los más elaborados y originales, que introducen elementos de metal en formas geométricas que presiden el diseño. También son habituales las mochilas que combinan el cuero con tejidos de vivos colores inspirados en las tradiciones campesinas del país. Esta tipología es especialmente adecuada para los meses de invierno, puesto que si escogemos textiles como la lana conseguiremos aportar una especial calidez al resultado final, una característica idónea para hacer frente a las bajas temperaturas sin renunciar al estilo. A la hora de plantearse cómo hacer bolsos de cuero a mano, los marroquíes lo tienen claro: los diseños tradicionales pueden convivir a la perfección con las demandas de los consumidores occidentales, que prefieren la mezcla de tejidos, una mayor simplicidad de líneas y que aman los elementos simbólicos de la cultura marroquí más antigua, como la mano de Fátima, con sus propiedades protectoras, o la fascinante figura amazigh del hombre libre. Es por ello que cada vez con mayor frecuencia podemos encontrar en los zocos mochilas en las que dichos elementos adquieren un enorme protagonismo.

Un viaje en cada mochila

La mochila de cuero artesana reivindica la belleza de lo hecho a mano sin olvidar el diseño y, sobre todo, contando una historia, la de la cultura de la que procede, pues cada tribu y región tiene sus propias especificidades. Aquí te he mostrado las características peculiares de las fabricadas en Marruecos, herederas de una tradición que hunde sus raíces en la Península Ibérica, pero si nos desplazásemos a la India, sus características serían otras, y si nos movemos a Latinoamérica, veríamos que son las mujeres quienes detentan el dominio de la producción de mochilas de vibrantes colores. Incluso dentro de un mismo país, cada región e incluso cada tribu encuentra en este accesorio un medio idóneo de mostrar sus preferencias estilísticas y técnicas.

En sí misma, la mochila de cuero constituye un viaje, por su capacidad para trasladarnos a culturas y modos de hacer muy diferentes, por su poder para alejarnos de la rutina en cada costura y cierre. Pero, además, es ideal para emprender tus propios viajes, aquellos que has postergado durante tanto tiempo y que deberías cuanto antes llevar a la práctica. Sin duda, se trata de una genuina cosita viajera, de esas que tanto nos apasionan en Dunia Hania. Así que, desafía al frío que de momento nos sigue invadiendo, coge tu mochila de cuero, cálzate un zapato cómodo y ponte el invierno a la espalda. 

Foto de portada de Marko, con licencia Creative Commons.