Manteles de Marruecos: una mesa de influencias árabes, bereberes y andalusíes

Manteles de Marruecos: una mesa de influencias árabes, bereberes y andalusíes

Cuando un mantel tiene la capacidad de llevar a tu mesa influencias árabes, bereberes y andalusíes, se convierte en una verdadera obra de arte. Comer es un placer cuando lo haces sobre los manteles artesanales de Marruecos, que resumen en una sola pieza las múltiples influencias que han inspirado y enriquecido este reino desde hace milenios. Además, en la mantelería se vuelca a menudo una tradición milenaria del país que sigue guardando todo su encanto: el bordado artesanal. Los manteles son un producto poco conocido de la artesanía de Marruecos pero, al mismo tiempo, uno de los que guardan una identidad cultural más fuerte.

Los tejidos de Marruecos son pura esencia del país: en sus motivos se puede leer una historia por la que han pasado no solamente árabes y bereberes, las dos poblaciones actuales del reino, sino también fenicios, romanos y hasta ingleses y portugueses. Ello sin olvidar la influencia europea y norteamericana en lugares como Tánger, que en su tiempo tuvo estatuto de ciudad internacional. Cristianos, judíos y musulmanes han habitado y siguen habitando Marruecos, y los andalusíes huidos de la Península Ibérica llevaron sus casitas blancas al urbanismo y sus motivos decorativos a los textiles.

 

Un arte con sello femenino 

Urbana o rural, cada región de Marruecos ha dado forma, durante siglos, a manteles artesanales de tela específicos, desde los más sencillos, con fondo monocromático, hasta los más elaborados, con motivos geométricos y formas florales. Los bordados artesanales en telas muy diversas han sido desde hace siglos patrimonio femenino: formaban parte del aprendizaje de las chicas de la alta sociedad y, en versiones más modestas, empleando telares artesanales caseros, han sido trabajados por mujeres de toda la escala social. Fabricar y bordar manteles era un saber que se transmitía de madres a hijas y que, en ocasiones, incluso se aprendía en pequeños talleres especializados. La mantelería artesanal ha formado parte tanto de delicados ajuares y regalos de la alta sociedad como de las mesas más humildes. Unos y otros comparten un teñido de telas artesanal y el hecho de ser verdaderas manifestaciones de la cultura y del modo de vida marroquí. Reunidas torno a un telar artesanal, en el que se podía fabricar desde un mantel individual hasta un juego completo de mesa, estas mujeres ponían en práctica un verdadero ritual artístico sin salir de sus hogares. Un ritual de artesanía textil que tenía algo de iniciático, pues las mayores eran quienes enseñaban a las pequeñas cómo hacer manteles artesanales como parte de su aprendizaje hacia la vida adulta y, sobre todo, hacia su más que probable destino de futuras esposas.

En la actualidad, ese saber milenario ha sido reinventado por numerosas cooperativas de mujeres que han encontrado en la fabricación y venta de tejidos artesanales una manera de ganarse la vida en medio de regiones muy deprimidas. Es el caso de Skoura, una localidad próxima al desierto del Sahara, en la que mujeres de oficios muy diversos se han aglutinado para crear piezas artesanas entre las que tienen un lugar especial sus delicados manteles, bordados en vivos colores e intrincados motivos sobre fondo de algodón.

Curiosamente, en los telares artesanales actuales, como el del zoco de los tejedores de Tánger, son hombres los que elaboran el tejido artesanal. Las mujeres siguen fabricando exquisitos manteles individuales artesanales en sus hogares, pero son ellos quienes los producen y venden de cara al público. Las telas artesanales más habituales para elaborar un mantel en Marruecos son el algodón y la seda vegetal en diversas variantes, si bien las más utilizada suele ser el ágave, cuyos hilos se emplean en dos creaciones de la indumentaria marroquí tradicional, la chilaba y el caftán.

El teñido de estos textiles artesanales se hace, en las ciudades más grandes, como Fez, en enormes barrios de tintoreros, con sus características tinas circulares para mezclar y trabajar cada color. Se trata de un teñido completamente natural, para el que se emplean elementos vegetales como la henna o la mimosa.

 

Cuando cada región tiene su mantel 

Una de las particularidades de las telas de Marruecos, entre las que se incluyen los manteles artesanales, es que dependiendo de la región podemos encontrar decoraciones muy específicas: el mantel marroquí refleja la propia diversidad del país del que procede tanto en sus motivos decorativos como en sus técnicas de elaboración y hasta en sus colores. Por ejemplo, ciertas regiones del Norte se han especializado a lo largo de los siglos en incluir formas geométricas en su textil artesanal, inspiradas por la artesanía occidental que tienen tan próxima: triángulos, cuadrados, círculos... En ciudades con una influencia andalusí muy marcada, como Tetuán, las composiciones florales son habituales y se inspiran libremente en la decoración propia de quienes abandonaron la Península hace siglos. En el sur la tela artesanal aparece a menudo marcada por la fuerte influencia bereber de estos territorios, incluyendo símbolos milenarios propios de este pueblo. Hay, no obstante, elementos comunes en toda la artesanía marroquí que se repiten en la decoración de sus manteles, como las rosas o las gacelas. Los mismos motivos se incluyen en el mantel y en las servilletas que los complementan.

Junto a las decoraciones más elaboradas, otros manteles apuestan por la sencillez: delicados calados, sutiles combinaciones de colores, empleo de materiales singulares como el hilo de cáñamo, llamado en el norte "hilo de la India"... En los últimos tiempos también se han puesto en valor los manteles de inspiración campesina, que reinventan el atuendo tradicional de las jebli, las campesinas del Norte, conformado por vistosos delantales de rayas, generalmente blancas y rojas. Buscando adaptarse a las nuevas necesidades de una sociedad en cambio, el mantel individual se ha unido como un producto con entidad propia a las mantelerías más tradicionales. Lo cierto es que se trata de productos muy versátiles, que además de para cubrir mesas pueden emplearse como paños o, en las versiones de mayor tamaño, como cubrecamas o alfombras. Lo que cualquier mantel artesanal de Marruecos consigue, independientemente de sus motivos, tamaños y procedencias, es traer influencias milenarias y muy dispares a las mesas de quienes se hacen con una de estas maravillosas piezas. Se trata, sin duda, de autenticas cositas viajeras.