¿Qué no debe contener un jabón artesanal?

¿Qué no debe contener un jabón artesanal?

En otras ocasiones te he hablado de los beneficios de hidratación, suavidad y cuidado para todo tipo de pieles que ofrecen los jabones artesanales. Hoy quiero darte pistas para que puedas distinguirlos de los artificiales de una manera muy clara. En otras palabras: ¿qué es lo que nunca te vas a encontrar en los jabones artesanales naturales?

En primer lugar, y de manera fundamental, nunca encontrarás jabones naturales que contengan elementos no provenientes de la propia naturaleza. Parece una obviedad, pero comprobar el listado de materias primas que se encuentran en cada pastilla es fundamental. A la hora de hacer jabones artesanales paso a paso se utilizan ingredientes 100% vegetales de alta calidad: aceite de rosa mosqueta, caléndula, aloe vera, argán, lodos marinos... Desconfía si ves en la lista alguna grasa animal, de mucha peor calidad que las vegetales para la hidratación y nutrición cutánea, o si detectas algún componente que te remita a elementos químicos o a derivados del petróleo. Nunca los encontrarás en un auténtico jabón de argán o de lavanda. Puesto que estamos ante productos que no llevan ningún tipo de químico adicional, son aptos hasta para las pieles más sensibles, al tiempo que por su respetuoso proceso de elaboración también ayudan a conservar el medio ambiente. Desconfía si utilizas un jabón supuestamente natural y te provoca alguna reacción alérgica o irritación: con toda seguridad, no es artesanal.

La importancia de la glicerina

En el jabón industrial, el proceso de saponificación que debe seguirse para obtener el resultado final se acompaña de un calentamiento extra que acelera la reacción química a costa de perder gran cantidad de los componentes esenciales de las materias primas de las que se partía. En otras palabras, se gana en cantidad de producto y velocidad de producción pero se pierde en calidad.

La glicerina puede ser una señal para detectar pastillas auténticamente naturales: en efecto, en el proceso de creación industrial la que genera el propio proceso de saponificación es aislada y se vende por separado como otro producto. Es decir: no podrás encontrar este componente en los jabones industriales, pero sí hallarás jabones artesanales de glicerina, que no se añade posteriormente sino que viene ya incluida en él por su propio proceso de fabricación. Este ingrediente ayuda a la hidratación y nutrición de la piel, por lo que presta atención a la etiqueta. Por el contrario, la presencia excesiva de colorantes o los aromas fuertes o artificiales, no presentes en la naturaleza, apuntan con toda probabilidad a variantes elaboradas de manera industrial.

Las imperfecciones como señal de lo handmade

Una de las grandes ventajas de los jabones artesanales, que los convierte en únicos, es su capacidad para adaptarse a los gustos o especificidades de la piel de cada persona: por ejemplo, pueden elaborarse específicamente para personas con dermatitis o ciertas infecciones cutáneas, ayudando a hidratar y cuidar la piel de manera completamente natural.

Aspectos irregulares en la superficie de la pastilla, como las rugosidades o los diferentes tonos de colores, así como la especial consistencia de la pieza, pueden indicarnos también el toque handmade, pues cuando algo se elabora a mano nunca resulta perfecto, sino que esas imperfecciones son una marca justamente de que es una persona la creadora. Por sus propios ingredientes también acostumbran a ser productos más compactos que los fabricados en serie. Ten cuidado, eso sí, porque cada vez más se está imitando la apariencia de los jabones naturales en otros que realmente no lo son. Tienes que prestar atención por tanto no solamente a lo externo sino que has de combinar esa forma imperfecta con las otras características que te comento.

Ingredientes "prohibidos" que debes evitar

Y para ir todavía más a lo concreto, quiero presentarte algunos ingredientes que nunca vas a encontrar en los jabones artesanales. Si detectas alguno de ellos en la etiqueta de una pastilla, no tengas duda: no se trata de un jabón natural. Tienen complejos nombres químicos y cualquiera de ellos va en detrimento del cuidado de tu piel:

Uno de ellos es el oleato de sorbitan, un emulsionante y endurecedor químico que no es necesario cuando se emplean materias primas naturales en la elaboración, pues ellas mismas aportan la dureza necesaria a la pieza final. El propilengicol se emplea para lograr aportar una mayor hidratación en las variedades industriales, pero elementos como la manteca de karité, el aceite de oliva y otros aceites vegetales cumplen esta misma función gracias a su riqueza en vitaminas. Algo parecido sucede con el sulfato de sodio, cuyas propiedades espumantes también se pueden obtener de materias primas cien por cien naturales.

La dureza de los jabones químicos suele obtenerse gracias al estereato de sodio. Sin embargo, nunca encontrarás una pastilla de jabón artesanal que resulte blanda o se deshaga, puesto que el aceite de palma o la manteca de cacao consiguen el mismo efecto. De hecho, a menudo las piezas artesanales duran mucho más que las fabricadas en serie. Ciertamente, es necesario conocer a fondo los porcentajes de cada uno de los óleos que hay que emplear para lograr esa dureza, pero miles de años de elaboración de jabones permiten atesorar hoy en día esos conocimientos.

Los tensioactivos son agentes que ayudan a eliminar la suciedad, que es sin duda uno de los objetivos fundamentales de cualquier jabón. Esta función, que en los artificiales realiza el cocoil isetionato de sodio, la poseen tensioactivos naturales como el aceite de coco. Finalmente, desconfía si entre los ingredientes de una pastilla se encuentra el sorbitol. Se trata de un componente que se emplea ampliamente en la industria cosmética como hidratante, una función que puede cumplir a la perfección la glicerina, que como ya te he comentado se forma de manera natural mientras los artesanos del jabón elaboran sus piezas.

Ya te hemos dado todas las claves para que puedas distinguir a la perfección los jabones artesanos de los elaborados en serie. Aplica estas sencillas observaciones y nunca más dudarás cuando se trate de adquirir una pastilla de la que no tengas muy clara su procedencia. Tu piel te lo agradecerá.

Fotos de Denise Karan, con licencia Creative Commons