Bolsos hechos a mano: entre la tradición y la innovación

Bolsos hechos a mano: entre la tradición y la innovación

Los bolsos hechos a mano reclaman su espacio en un contexto en el que lo fabricado en serie domina y en muchos casos deja de lado lo artesano. En un mundo globalizado de producción mecanizada, lo artesano es un canto a una vida en la que prima la paciencia y el mimo en cada detalle. Pero, ¿quién ha dicho que tradición y modernidad no pueden combinarse? Los bolsos de tela, los bolsos de cuero o los bolsos de mano artesanos se renuevan sin perder su esencia, y añaden a los elementos tradicionales algunos motivos que los hacen apropiados hasta para los looks más actuales: pequeños espejitos, flecos coloridos, combinación entre tela y cuero, estampados urbanos... Se trata de no perder los elementos distintivos que marcan su pertenencia a una cultura, pero adaptándose a los nuevos tiempos. Hoy te presentamos algunos ejemplos de perfecta convivencia entre la tradición y la innovación.

Art Aït, saber hacer marroquí renovado

Un ejemplo acertado de bolsos que combinan lo artesano y lo actual es Art Aït. La creadora de este proyecto, una joven catalana residente en Marruecos,Laia Llutart, decidió combinar los materiales y símbolos tradicionales marroquíes con toques de modernidad en el diseño y los detalles. Sus bolsos para mujer se realizan con tejidos que encuentra en mercados locales, fundamentalmente el bullicioso zoco de Casabarata, en Tánger, en el que se pueden comprar todo tipo de objetos y una inmensa variedad de telas llegadas tanto del propio Marruecos como de otros países africanos. Sobre esas telas estampa a mano diseños vinculados a la tradición marroquí más pura: desde manos de Fátima hasta camellos. Eso sí, les da aires renovados pintándolos en colores flúor o desdibujando los bordes con técnicas artesanas que los reactualizan. Y como remate final, las tiras de chilaba, la vestimenta tradicional marroquí, son aquí reutilizadas como asas, en vivos colores que contrasten con el cromatismo del resto de la pieza. El empleo de detalles adicionales, como espejitos sobre las manos de Fátima o pequeños pompones, aporta a sus bolsos un toque boho chic que actualiza la versión más tradicional del bolso marroquí pero que mantiene sin embargo su esencia de ser un producto único y ligado a la tierra.

Bolsos bereberes, la tradición convertida en tendencia

La artesanía marroquí es especialmente interesante, pues la gran riqueza cultural del país, con la convivencia de árabes y bereberes, aporta grandes diferencias a los productos hechos a mano de las diferentes regiones. Los bolsos artesanales bereberes del sur, cercanos al desierto del Sahara, tienen una magia especial. Incluyen elementos propios de los que fueron los primeros pobladores de Marruecos, como las antiguas cruces o la figura del hombre libre, lo que les aporta una rica simbología. Algunas de estas decoraciones son específicas de los tuareg, ese pueblo de figuras azules que en el imaginario occidental se asocia con magia y desierto, y en su origen se consideraban amuletos de protección para quien las portaba. Es el caso del iferwan, una especie de cruz que la orfebrería occidental ha llegado a adoptar por su belleza y originalidad. Muchos de los elementos que vemos repetidos en los bolsos se repiten en colgantes, telas y hasta en los tatuajes de las mujeres amazigh. Pero el bolso bereber se ha adaptado a los nuevos tiempos, y lejos de ser únicamente un producto tradicional ha incluido progresivamente elementos que permiten combinarlo hasta con los estilismos más actuales. Desde bolsos cruzados, hasta bolsos de cuero artesanos, los detalles se han refinado para crear piezas muy cuidadas, que combinan tela y cuero creando bolsos que son auténticas obras de arte y clutchs que no desentonan en los outfits más actuales. Elementos como los pequeños detalles en metal plateado o los pompones, propios de la cultura bereber más tradicional, son también elementos muy queridos por el estilo boho chic, que es absoluta tendencia. De ahí que los bolsos bereberes más actuales permitan combinar moda y tradición en objetos absolutamente únicos, pues cada pieza ha sido elaborada a mano y es, por tanto, irrepetible.


Bolsos de Chiapas: viva el color

Las artesanías mexicanas tienen una fuerza y un carácter innegables, producto de la intensa mezcla de culturas y etnias del país, que ha visto pasar a múltiples pobladores desde tiempos inmemoriales. De entre la rica artesanía indígena mexicana, la de Chiapas sobresale por su colorido y por el empleo, en su fabricación, de elementos que también se emplean en la indumentaria propia de sus mujeres. Es el caso de los bolsos Jch´ul me´tik, elaborados tomando como base los tejidos que forman parte de la vestimenta de las etnias qe los elaboran, fundamentalmente la tsotsil y la tseltal. Precisamente esa amalgama cultural, unida a la amplia variedad de materias primas disponibles, son dos de los elementos que ayudan a explicar la enorme riqueza de la artesanía de Chiapas. Su delicada factura es otro de los elementos que le aporta valor. Además de los bolsos Jch´ul me´tik, las carteras, que también pueden usarse como pequeños bolsos de mano, son otras de las piezas destacadas de entre las que se producen en esta región. Algunos modelos resultan especialmente originales porque combinan coloridos motivos florales en la parte frontal con decoraciones típicamente indígenas en el dorso. La riqueza cromática sigue siendo, en todo caso, seña de identidad fundamental de estas piezas.


Los bolsos hechos a mano, parte de la cultura de sus artesanos

Hacerse con un bolso de tela o de cuero artesano no es simplemente adquirir una pieza única, elaborada a mano en los tiempos en los que la fabricación en serie lo domina todo. Solamente por eso, hacerse con uno ya es una auténtica experiencia. Pero es que además estas piezas tienen el alma de quienes las han creado y de toda su cultura, que durante siglos ha ido transmitiendo una manera de hacer las cosas única, propia del entorno en el que estos bolsos han sido creados y de los elementos distintivos de dicho entorno. Así, si los bolsos del sur de Marruecos apuestan por el cuero de los animales presentes en la zona e incluyen símbolos bereberes, los de México reivindican el colorido de las culturas precolombinas. Ahí radica la enorme fuerza y emoción de los bolsos hechos a mano: en su capacidad para trasladarnos a otras culturas, a otras vivencias. En su magia y simbolismo, que convierte en una auténtica experiencia viajera cada uno de estos objetos.
Otro elemento muy positivo de los bolsos artesanales es que su fabricación y venta permite la subsistencia de comunidades que, de otro modo, difícilmente tendrían cabida en la economía de mercado o podrían sobrevivir en entornos en los que las salidas laborales son muy escasas. De este modo, su compra favorece la permanencia de estas comunidades, al tiempo que revaloriza sus saberes ancestrales y permite que estos se transmitan a personas que, de otro modo, probablemente nunca llegarían a conocerlos. En este sentido, las cooperativas artesanas cada vez se extienden en mayor medida por países como Marruecos, y permiten la entrada en el mercado laboral de colectivos que tradicionalmente habían sido apartados del mismo, como las mujeres de escasa formación académica. Curiosamente, la artesanía que marcó la vida y los rituales sus antepasados se convierte en la mejor herramienta para empoderarlas a ellas, y a su vez, en el sentido inverso, ellas contribuyen a que esos saberes, llegado de la noche de los tiempos, no se pierdan ni el más globalizado de los mundos posibles.