Entre la tradición y la tendencia: bisutería artesanal

Entre la tradición y la tendencia: bisutería artesanal

La bisutería artesanal es una de las manifestaciones más refinadas de lo handmade. En los collares artesanales, las pulseras o los anillos se emplean delicados materiales y motivos decorativos milenarios. Fabricar joyería y bisutería artesanal implica, además, toda una serie de conocimientos de trabajo del metal transmitidos de generación en generación y que no cualquiera puede dominar: engarces, aplicación de piedras preciosas y semipreciosas...

Puesto que forman parte del ajuar de las novias, se visten en ceremonias especiales y se transmiten de madres a hijas, las joyas artesanales tienen un marcado componente ritual, que las identifica de manera clara con la cultura de la que proceden. Es el caso de la joyería bereber, propia de diversos pueblos nativos del norte de África, que alcanzaba su máximo esplendor durante las ceremonias matrimoniales. El hecho de que la joyería artesanal esté tan ligada a las tradiciones y ritos de un determinado pueblo tiene también su contraparte negativa: cuando esa cultura va perdiendo fuerza o sus elementos más jóvenes se alejan de ella, pueden perderse piezas con siglos e incluso milenios de historia. Por continuar con el ejemplo, ciertas técnicas de trabajo de la plata bereber, que eran realizadas por orfebres judíos, se perdieron para siempre cuando los integrantes de esta religión abandonaron Marruecos y otros país norteafricanos tras la creación del Estado de Israel.

Piezas modernas que no renuncian al pasado

Pero la tradición no es la única fuente de la que se provee la bisutería artesanal. Jóvenes diseñadores y colectivos dan forma a piezas con aires renovados que no renuncian a lo heredado, pero que también quieren introducir una forma más novedosa de aproximarse a él. Es el caso de los integrantes de la tribu himba, en Namibia, que han decidido plasmar los colores y naturaleza de su región, una de las más hermosas del país, en pulseras de bisutería con un aire étnico que encaja perfectamente con los gustos y tendencias de la moda actual. Conscientes, además, de la necesidad de apostar por la sostenibilidad de sus tierras, estas pulseras hechas a mano han sido creadas reutilizando cañerías de agua ya inservibles: su estética recuerda a la del hueso de animal, pero en su proceso de fabricación no se ha trabajado con ningún ser vivo. Estas piezas dan una segunda vida a objetos que de otro modo serían inservibles, y apuestan por una bisutería artesanal paso a paso, creada con mimo en cada detalle, que en sus cromatismos con predominio de los tonos tierra nos hablan de las zonas áridas en las que los himba desarrollan su vida. En este caso, por tanto, nos encontramos ante un perfecto ejemplo de bisutería artesanal con raíces en el entorno propio.

Bisutería artesanal que llega del otro lado del Estrecho

Una apuesta diferente es la de Laura Mari Navarro, una joven tangerina que tras varios años viviendo en España y Francia volvió a sus orígenes y apostó por crear su propia marca, Voisins Bijoux (joyas vecinas, por la proximidad entre Tánger y el continente europeo), una auténtica combinación entre referentes tradicionales y diseño contemporáneo. Seguramente te estarás preguntando cuál es su propuesta: se trata de combinar en su bisutería y joyería artesanal fotos y símbolos antiguos con detalles que aportan a unos sencillos pendientes de bisutería, por ejemplo, un aire renovado. Su collar de mano de Fátima es un claro ejemplo: el motivo central es ese símbolo de protección y buena suerte que lleva milenios acompañando a las culturas mediterráneas. Pero lejos de presentarse en su forma habitual, Laura apuesta por inculir pequeñas bolitas azules de colores y detalles geométricos típicos de la cultura árabe para crear una pieza genuinamente actual. Lo mismo sucede con sus broches, en los que una pintura o una antigua fotografía se convierten en auténticas piezas de joyería y dan valor al inmenso patrimonio monumental tangerino o a alguno de sus nombres ilustres.

Sin salir de Marruecos, en Asilah también es posible encontrar otro ejemplo de bisutería artesanal que se mueve entre la tradición y la modernidad. Me estoy refiriendo a las pulseras en cuero y tejido que se fabrican en su medina. Tradición, porque el trabajo de la piel es una de las grandes señas de identidad de la artesanía marroquí, y se manifiesta en bolsos, mochilas o monederos primorosamente elaborados; modernidad, porque año tras año estas pulseras cambian sus colores para adaptarse a las tendencias más novedosas, y apuestan por trenzados perfectos para combinar con un estilismo de inspiración boho chic.

Aires asiáticos en collares, anillos y pendientes

Dando un enorme salto en el espacio, en la India también los creadores locales apuestan por esa mezcla de materiales, creando collares, anillos y pendientes en los que el tejido y el metal son los protagonistas. Con ello consiguen piezas menos pesadas y más versátiles que las tradicionales, más apropiadas para estilismos cotidianos, pero no renuncian a seguir integrando ciertos elementos tomados de la milenaria tradición artesanal de este país, como las figuritas de elefantes que podemos advertir en muchas de estas creaciones. La tradición india también se mantiene en piezas claramente identificativas del país, como los pendientes de nariz o las pulseras-tobilleras, que por mucha actualización que presenten siempre nos van a remitir a lo propiamente nativo y originario.

Si algo tienen de maravilloso todas estas piezas de bisutería artesanal es que consiguen transmitir un saber ancestral a un público que seguramente no se sentiría atraído por las versiones más convencionales. Jóvenes que probablemente no prestan atención a un anillo o una pulsera en su forma tradicional pueden quedar fascinados ante la misma pieza si esta combina varios materiales, adopta formas novedosas o respnde a sus necesidades estéticas. La bisutería artesanal es consciente de que el lema "renovarse o morir" resulta absolutamente cierto cuando nos encontramos ante piezas con una carga ritual y personal tan grande. Comprándolas estamos contribuyendo a que se mantengan en el tiempo saberes y negocios artesanos, de pequeños emprendedores que han apostado por seguir manteniendo las técnicas de sus pueblos, en una época en la que la globalización invita justamente a lo contrario. Son, sin duda, auténticos (y renovados) resistentes de lo artesano.