Bienvenida, ¿quiere pasar y ver?: de compras por el zoco

Bienvenida, ¿quiere pasar y ver?: de compras por el zoco

Una de las experiencias más fascinantes que cualquier persona encuentra al visitar Marruecos, por lo que tiene de intensa, es la de recorrer uno de sus zocos. El zoco, o souk en árabe, es el espacio tradicional de compras por excelencia: generalmente al aire libre y en la medina o zona antigua de la ciudad, es un inmenso compendio de productos en el que es posible encontrar prácticamente de todo, un espacio lleno de color, de gritos y empujones, de pura vida. No has visitado Marruecos si no has recorrido uno de sus mercados y comprobado in situ la belleza de sus productos artesanos. Pero, como en todo lugar plagado de artículos a la venta, conviene siempre tener al menos una guía para no perderse o acabar adquiriendo algo que luego no merezca la pena. Atenta a este listado de recomendaciones de compras:

1. Visita el zoco de los tejedores que existe en numerosas ciudades de Marruecos y hazte con uno de sus tejidos artesanales: no solamente podrás hacerte con manteles, paños y cubrecamas de enorme belleza, caracterizados por sus vibrantes colores y por sus influencias campesinas, sino que la visita te ofrecerá la posibilidad de ver el trabajo en directo de los artesanos del algodón o la lana, que siguen trabajando sus tejidos en telares artesanales y ruecas, tal y como sus antepasados lo han venido haciendo desde siglos

2. Distingue lo hecho a mano de lo llegado de China: cada vez más los zocos de Marruecos se llenan de productos hechos en serie, que en ocasiones incluso compiten con los artesanos. No te dejes engañar por precios aparentemente muy reducidos y opta siempre por lo artesanal, que constituye la auténtica esencia del mercado marroquí. En el caso de que estés pensando en adquirir un producto de cuero, fíjate en detalles como las costuras o las asas, mira si presentan un olor animal que te asegure su autenticidad y descarta aquellas unidades que vienen envueltas en plástico o que tienen detalles en este material, pues automáticamente significará que no se trata de verdaderos productos handmade. Si visitas una ciudad como Fez puedes pasarte incluso por su barrio de curtidores, en el que las pieles se siguen tiñendo a mano en enormes tinajas con pigmentos completamente naturales, del mismo modo que se ha venido haciendo desde la más remota Antigüedad

3. Hazte con un bolso artesanal: de entre los numerosos productos típicos de la artesanía marroquí, sus mochilas, bolsos de mano y bandoleras son especialmente hermosos y nos hablan de las diferentes herencias culturales del país, desde la árabe hasta la amazigh y europea, en sus detalles y decoraciones. Si visitas el norte de Marruecos percibirás la influencia de la estética campesina en bolsos que mezclan cuero y tejidos artesanales, y si te acercas al desierto del Sahara quedará muy clara la impronta bereber en el empleo de aplicaciones metálicas o de la figura del hombre libre. Los bolsos artesanales de Marruecos se caracterizan por su inmensa variedad de colores, formas y hasta materiales, desde la lana y el algodón hasta la piel de cabra o vacuno e incluso la de camello, uno de los símbolos del país

4. Intenta comprar directamente a los productores: da prioridad a una campesina que trae sus espectaculares tejidos artesanales frente a una tienda que los vende en enormes cantidades, y no dudes en adquirir una caja decorativa a un artista o un jabón o aceite de argán a una cooperativa femenina que da empleo a las mujeres de una determina zona. De este modo asegurarás el mantenimiento de todo un modo de vida artístico y ancestral, a la vez que garantizas que lo que estás comprando no ha sido producido en serie

5. No te dejes llevar por la primera persona que te ofrece un producto: en muchos zocos te puedes sentir agobiado por hombres que parecen salir de todos los rincones y te dicen que visites la tienda de un familiar o un supuesto local llenos de productos bereberes que te presenta como maravillosos. No te dejes llevar, y bucea por ti misma, pues a menudo se trata de invitaciones a establecimientos con los que tienen comisiones, que te van a cobrar precios notablemente superiores a los que obtendrías si hubieses llegado a allí por tu cuenta

6. Visita algún bazar: los bazares, locales cubiertos plagados de productos artesanos, te llevan directamente a un viaje en el tiempo, haciéndote recordar las caravanas de mercaderes que hace siglos tuvieron que recorrer el mundo árabe con sus impresionantes mercancías. En ellos, todo el producto está aparentemente desordenado, y se convierte en un gabinete de curiosidades que invita a la ensoñación. Los faroles y velas artesanales de estos establecimientos son a menudo de una impresionante belleza y variedad

7. Cuidado con la autenticidad de la bisutería artesanal: colgantes y pulseras bereberes son piezas realmente maravillosas, que este pueblo ha trabajado durante siglos y empleado en sus rituales. Hoy en día se siguen produciendo, y las vintage tienen un especial valor. Pero cuidado, si no eres experto no te confíes y comprueba que sean de plata, el metal en el que tradicionalmente se crean, y que sus piedras preciosas o semipreciosas sean lo que el comerciante te indica. De lo contrario, puedes acabar pagando mucho por una pieza que quizás no sea real

8. Escoge cosmética bio: el aceite de argán es uno de los productos más deseados de los consumidores extranjeros que visitan Marruecos, por sus innumerables propiedades para la piel, el pelo y hasta las uñas. Ten cuidado, porque mucho de lo que se vende bajo este nombre es un tipo de aceite poco refinado o de baja calidad. Opta siempre por el que se haya producido de manera biológica y se presente en botella de cristal oscuro, pues ayuda a conservar sus propiedades.

 

Y para terminar, fundamental cuando visitas cualquier zoco, regatea: sí, regatear en Marruecos no es malo, al contrario, demuestra que tienes interés hacia un producto y estás dispuesto a dialogar para conseguirlo. La conversación aquí es todo un deporte nacional, y si la transacción sale bien, puedes incluso terminarla alrededor de una mesa, tomando el té con un vendedor que ya se ha convertido en amigo.