Cremas, aceites perfumados y jabones: la sofisticación cosmética del aceite de argán

Cremas, aceites perfumados y jabones: la sofisticación cosmética del aceite de argán

Si un producto es representativo tanto de la cosmética marroquí como de sus orígenes bereberes, ese es sin duda el aceite de argán. También llamado “el oro líquido de Marruecos”, en los últimos tiempos ha cruzado el Estrecho para convertirse en un producto más que deseado en los rituales de belleza europeos. Razones para el éxito no le faltan, pues si buscas en Google "aceite de argán propiedades" te saldrá una lista muy extensa: hidrata la piel; actúa contra el envejecimiento, el acné, las estrías y las quemaduras; el aceite de argán para el cabello lo fortalece y le da brillo; nutre las uñas quebradizas y las protege de agresiones externas. En suma, los beneficios del aceite de argán son numerosos y muy variados. Pero junto al aceite de argán puro, la modalidad más clásica, existen otros derivados cosméticos que lo emplean en su elaboración, y que dan cuenta de la sofisticación que este producto puede llegar a alcanzar. Cremas, aceites perfumados y jabones elaborados con argán nos acercan siglos de sabiduría y sofisticación cosmética bereber. No en vano, las mujeres amazigh llevan siglos empleando este aceite, derivado del árbol del mismo nombre, para hidratar su piel incluso en las condiciones más duras. Algo especial tendrá este aceite cuando les permite tener una dermis envidiable tras décadas trabajando en el campo y a pleno sol. Tanto por ello como porque también lo emplean en forma alimenticia para preparar deliciosos platos, el aceite de argán constituye una de las bases de la cultura de los bereberes, hasta el punto de que, por su importancia sociocultural, se le ha calificado de árbol de la vida, el árbol bendito o, incluso, "el padre de todos".

Cremas hidratantes y sensualidad en tu piel

Las cremas hidratantes bio con base de argán son productos con un demostrado poder antiarrugas e hidratante. Lo consiguen, además, empleando productos exclusivamente naturales, ya que este aceite a menudo se combina con higo chumbo, otro de los productos clave de la cosmética marroquí, y con la renombrada manteca de karité para aumentar sus propiedades. La crema de noche de Dunia Hania reúne estos tres elementos para dar lugar a un auténtico tratamiento completo que se puede usar diariamente. Basada en extractos de frutos del higo chumbo, un anti-arrugas natural, consigue un potente efecto antienvejecimiento, que se combina con el aceite de argán para combatir la falta de hidratación y rejuvenecer la piel sin emplear ningún ingrediente de origen animal ni artificial.


Otra de las versiones del aceite de argán es la que añade al producto puro un toque perfumado, que le aporta un extra de sensualidad. Se consigue, así, un producto perfecto para dar masajes, que a diferencia de otros elaborados con elementos artificiales, no engrasa la piel, de tal modo que una simple aplicación y un suave masaje circular consiguen su total penetración al cabo de un par de minutos. La vitamina E que contiene le aporta hidratación, nutrientes y suavidad a la piel después del baño o de la ducha. Si, además, se mezcla con aromas frutales y vegetales el resultado es un aceite de masaje maravilloso, con olor a frutos rojos, jazmín o verbena, para ponerte todavía más en contacto con la naturaleza que te rodea.


Pero el aceite de argán también se revela como una base idónea para elaborar otro artículo de cosmética mucho más cotidiano: los jabones artesanales. Olvídate de los jabones artificiales que pueden causar irritaciones en tu piel o que se presentan en aromas inverosímiles de procedencia incierta: el aceite de argán se puede usar como base, empleado en frío y mezclado con agua mineral y extractos de plantas frescas, para crear maravillosos jabones que llevan siglos empleándose en la cosmética marroquí. Los reconocerás porque, lejos de ser esa pastilla perfecta, sin ninguna imperfección y monocroma, los jabones naturales presentan irregularidades en su superficie y distintas tonalidades que ponen de manifiesto cómo han sido elaborados uno a uno, en base a procedimientos ancestrales transmitidos durante siglos. En el caso del proceso en frío, los aceites y la sosa se mezclan sin usar calor, y es el propio calentamiento generado por el proceso de mezcla el que realiza lo que se denomina la saponificación, que da lugar al resultado final.

Comercio justo con el argán como base

Como parte de la cultura bereber desde hace siglos, la producción del aceite de argán y de sus derivados cosméticos ha estado desde antaño en manos de las mujeres, tradicionalmente encargadas de recoger sus semillas y elaborar los productos que de ellas proceden. La fórmula se ha mantenido con el tiempo, pero se ha renovado en forma de cooperativas, que ofrecen una mayor organización a las mujeres y les permiten distribuir sus beneficios de manera más equitativa, maximizándolos al producir conjuntamente y bajo supervisión de expertos. En el caso de Dunia Hania, todos nuestros productos de argán y derivados son elaborados por la cooperativa Tighanimine, a diez kilómetros de Agadir, en el sur de Marruecos, de manera completamente bio. Esta cooperativa fue creada en 2007 y en la actualidad forman parte de ella casi cincuenta mujeres, a los que el  proyecto ofrece la posibilidad de mejorar su situación económica, potenciar su autonomía y escolarización y, de este modo, luchar contra el analfabetismo femenino y darles una posibilidad laboral para salir de los reducidos límites de un espacio doméstico a menudo asfixiante y desmotivador. Dan valor, así, a sus saberes ancestrales, que antes limitados al hogar y a sus familias, ahora acaban produciendo artículos cosméticos de gran valor en el mercado, por los que se les paga un precio justo, puesto que las cooperativas están encaminadas a lograr que estas mujeres no sólo alcancen la subsistencia, sino que pueden llevar una vida digna.


Jabones, cremas hidratantes, aceites de masaje y puros… Las formas que adopta el argán son múltiples, pero si algo comparten todos los productos cosméticos de él derivados son sus variadas propiedades para la piel, siempre empleando elementos únicamente naturales que las mujeres bereberes han utilizado durante siglos. Ahora ya tienes claro para qué sirve el aceite de argán: se trata de acceder a secretos de belleza ancestrales que ahora llegan a las manos de consumidoras que apuestan por una cosmética biológica, respetuosa con la naturaleza y con las vidas y modos de vida de quienes lo producen.