Cosmética natural: espejito espejito, ¿quién es la más bio?

Cosmética natural: espejito espejito, ¿quién es la más bio?

Cuando una escuchaba aquello de "Espejito espejito, ¿quién es la más bonita?", se imaginaba una bruja de cuento llena de maquillajes y cremas variopintas que garantizarían su belleza. Pero las Blancanieves modernas apuestan por la cosmética natural como la mejor manera de cuidar su piel y su cuerpo sin descuidar el medioambiente. Los aceites y jabones bio son los nuevos aliados frente al espejo, y apuestan por una belleza natural y respetuosa hasta con las Blancanieves más sensibles.

El oro líquido de Marruecos

Si un producto figura en el Olimpo de la cosmética natural es sin duda el aceite de argán. ¿Qué es el aceite de argán? Pues el resultado, tras laboriosas horas de trabajo casi totalmente manual, de prensar miles de semillas del fruto del árbol del mismo nombre. Árbol que, dicho sea de paso, crece únicamente en ciertas regiones de Marruecos y de Argelia y está seriamente amenazado por la actividad humana. De ese laborioso prensado, realizado tradicionalmente por mujeres a lo largo de muchas jornadas, sale el aceite de argán, con usos tanto alimenticios como cosméticos. Estos últimos son los que aquí nos interesan, si bien te confesaremos que uno de los grandes placeres gastronómicos de Marruecos es desayunar una buena tostada de pan untada con este delicioso manjar.

¿Para qué sirve el aceite de argán en cosmética? A esa respuesta llevan siglos respondiendo las mujeres bereberes, que lo han empleado en sus rituales de belleza diarios desde tiempos inmemoriales. Los beneficios del aceite de argán se extienden tanto a la piel como al cabello y hasta a las uñas. La lista de propiedades del aceite de argán es extensa: aceite de argán para la piel que la hidrata y lucha contra su envejecimiento; aceite de argán para el cabello, empleado para hidratarlo y evitar las puntas abiertas; aceite de argán para el acné juvenil; aceite de argán para estrías... La mejor prueba de su eficacia son los efectos que lleva siglos consiguiendo en el cuerpo y el cabello de las mujeres bereberes, hidratados incluso en condiciones tan adversas como las que viven diariamente, en medio de climas muy cálidos y duras condiciones de trabajo. Difícilmente se puede encontrar otro producto que concentre todos esos beneficios, por eso la cosmética occidental, tras descubrirlos hace unas décadas, lo ha calificado de auténtico "oro líquido de Marruecos".

Aceite de argán puro y toques sensuales

Pero la proliferación de este producto en Occidente, atestiguada por la gran cantidad de búsquedas de "aceite de argán propiedades" en Google, por mencionar sólo un ejemplo, ha tenido también una consecuencia negativa: se han multiplicado los lugares en los que es posible comprar aceite de argán producido sin ningún tipo de control o garantía de su pureza. Muchas de las tiendas online y físicas donde se encuentra no ofrecen aceite de argán 100%puro, obtenido del prensado de las mejores semillas, sino que mezclan las de diversa calidad para reducir el precio del producto final.

En Dunia Hania trabajamos únicamente con aceite de argán bio, prensado en frío de manera casi completamente manual, y envasado en botellas de cristal azul para mantener todas sus propiedades. Sus productoras siguen una estricta formación tanto para asegurar la calidad final como para desechar todas aquellas semillas que en otros lugares se emplean pero que aquí se rechazan, porque disminuirían la pureza del aceite y con ello sus propiedades. Se trata de la única manera, mediante esa producción estricta, de garantizar el mejor aceite de argán.

El aceite de argán perfumado añade un toque de refinamiento y sensualidad al aceite de argán tradicional. Su delicado olor, extraído de productos propios de la naturaleza de Marruecos, como el jazmín o la verbena, lo hace ideal para dar masajes. No engrasa la piel, por lo que una simple aplicación y un suave masaje circular consiguen su total penetración al cabo de un par de minutos. La vitamina E que contiene le aporta hidratación, nutrientes y suavidad a la piel después del baño o de la ducha. El aceite de argán perfumado es un perfecto ejemplo de cómo la cosmetica natural marroqui se reinventa sin perder su esencia natural.

Un mundo en un jabón

Si un producto de cosmética natural ha venido acompañando al ser humano desde milenios es el jabón. Sus orígenes son inciertos y se pierden en la noche de los tiempos: no se sabe exactamente ni cuándo ni dónde se hizo el primero, pero ya existen leyendas romanas que nos hablan de sus propiedades, y tarros de arcilla babilónicos cuyas inscripciones describen la mezcla de grasas hervidas con cenizas, uno de los modos primitivos de prepararlo. De lo que no cabe duda es de que fueron los romanos los responsables de su expansión a nivel mundial. Sus propiedades para la higiene personal e indumentaria y para el cuidado de la piel son conocidas desde bien temprano y han hecho que se haya seguido empleando ininterrumpidamente hasta la actualidad.

Durante muchos siglos, el jabón artesanal fue la única opción de producir este producto. Sin embargo, con la proliferación de la industrialización los jabones naturales se vieron progresivamente sustituidos, cuando no directamente arrinconados, por los producidos en serie: más baratos, más fáciles de generar y disponibles en todo tipo de aromas, tanto naturales como artificiales. Los jabones artesanales naturales parecían condenados a desaparecer. ¿Para qué hacer jabones artesanales mediante laboriosos procesos, cuando los artificiales eran mucho más baratos y rápidos de generar? Los jabones artesanos, sin embargo, lejos de desaparecer han respondido a la pregunta con fuerza: son ecológicamente sostenibles, pues proceden de las plantas y aceites disponibles en cada entorno, y precisamente por su carácter natural resultan mucho menos agresivos, incluso para las pieles más sensibles.

Explicar como hacer jabones artesanales supondría destinar un post entero a hablar de sus técnicas e ingredientes, pues la variedad es enorme y fascinante, pero aquí te contaremos cómo se realizan dos de los que te vendemos en Dunia Hania: el clásico se crea en frío con finos aceites vírgenes, agua mineral y extractos de plantas frescas utilizadas milenariamente en la cosmética marroquí; el perfumado, a base de aceite de argán y glicerina. Ninguno contiene colorantes, conservantes ni aromas artificiales, y en cada una de sus pastillas se puede viajar a un pedacito de Marruecos, pues sus aromas proceden directamente del campo marroquí y de sus ancestrales rituales de belleza: jazmín, oliva, lavanda, beldi (el jabón tradicional usado para el hammam), akar fassi, un cosmético natural de gran poder hidratante... Y entre ellos, el refinado jabón de argán, que reúne en un sólo producto lo mejor del jabón y lo mejor del denominado "oro líquido de Marruecos".

Chaouen, el pueblo de los jabones de colores

Quien llega por primera vez a Chaouen, el pueblecito de casas blancas y azules en mitad de la montaña, puede sentir por un momento el aire de Andalucía. Y no andaría del todo desencaminado: esta localidad del norte de Marruecos fue fundada por quienes huían de las persecuciones religiosas del sur de España. Aquí, agazapados entre las montañas, encontraron un remanso en el que llevarse un pedacito de su tierra a las casas encaladas, las callecitas tortuosas y las fuentes en cada rincón. No sabemos si también fueron esos antepasados quienes les transmitieron su pericia en la fabricación de jabones, pero a fe que la tienen: en Chaouen es posible encontrar auténticos artesanos de la cosmética natural, tiendas en las que enormes cestos disponen los pedacitos de los productos que se emplean en la fabricación de cada jabón: rosas, almizcle... Además, los jabones de Chaouen suelen presentarse en hermosos envases, acompañados de flores secas y de coloridos productos que completan el resultado final: una piedra antidurezas, una exfoliante envuelta en tela realizada en el propio pueblo... Los jabones aparecen dispuestos en packs muy coloridos, transmitiendo las ganas de vivir de un lugar verdaderamente mágico.

Cosmética natural y empoderamiento femenino

Te habíamos dicho ya que las mujeres han sido tradicionalmente las encargadas de seleccionar las semilas para el argán, pero ahora toca contarte cómo los productos de cosmética natural de Dunia Hania siguen defendiendo en la actualidad el empleo femenino, en forma de cooperativa y comercio justo. Exceptuando los productos de Chaouen, que siempre compramos directamente a sus productores en esta localidad, nuestros jabones y aceites han sido elaborados por la cooperativa Tighanimine, una localidad cercana a Agadir, en el sur de Marruecos, que emplea a varias decenas de mujeres locales. Todas ellas consiguen así un empleo en un contexto con elevadas tasas de paro y dificultades para la empleabilidad, sobre todo femenina. La cooperativa ha recibido el distintivo de comercio justo, lo que garantiza que todas las personas que forman parte de ella reciben un salario adecuado a su trabajo, sin jornadas extenuantes ni objetivos de producción inalcanzables. Todo hace de cada uno de sus jabones y aceites verdaderas obras de arte, fabricadas a fuego lento. Además, el certificado eco que también posee dicha cooperativa te asegura que su aceite de argán y sus jabones han sido realizados de una manera completamente respetuosa con el medio ambiente.

La cosmética natural es, pues, un producto que favorece el empoderamiento femenino, el medio ambiente y por supuesto tu propia piel así que, cambiemos el cuento: espejito espejito, ¿quién es la más bio?