Aceite de argán bio: cosmética natural de raíces bereberes

Aceite de argán bio: cosmética natural de raíces bereberes

En las áridas tierras del sur de Marruecos, los bereberes llevan siglos alimentándose y cuidándose con un producto con propiedades para la piel, el cabello, las articulaciones y hasta las uñas: el aceite de argán. En Marruecos, las propiedades del aceite de argán se conocen desde hace milenios, pues este producto constituye una de las bases de la cultura de los amazigh, los habitantes originarios del país. Su entrada en el mercado occidental ha sido relativamente reciente. Sin embargo, con enorme rapidez los beneficios del aceite de argán le han valido el apodo de "el oro líquido de Marruecos". ¿Qué es lo que hace de este producto algo tan especial?

Del árbol a la cosmética más refinada

¿Qué es el aceite de argán y de dónde procede? El aceite de argán se extrae de la semilla de un árbol, la argania spinosa, que crece solamente en Marruecos y ciertas regiones de Argelia. Convertir la semilla de argán en aceite de argán es un proceso arduo, que se realiza en gran medida empleando métodos únicamente manuales. Una vez que se recolectan sus frutos, se deben partir uno a uno para extraer de su interior las semillas. Este proceso lo realizan mujeres y niños. Obtenida la semilla, debe triturarse con un poco de agua en un molino de piedra denominado azeg. La masa espesa resultante, tras haber descansado en torno a una semana en un lugar oscuro y fresco, se presiona laboriosamente hasta extraer de ella el aceite de argán. Puesto que se trata de un proceso artesanal en el que apenas ha intervenido hasta hoy en día la mecanización, se trabaja con tiempos lentos, a la antigua usanza: se pueden tardan más de diez horas en conseguir un simple litro de aceite. Las horas y el esfuerzo aumentan cuanto mayor sea su grado de pureza y por tanto de calidad.

La importancia del argán en la vida de los bereberes es tal que en esta cultura se le denomina el árbol de la vida, el árbol bendito e, incluso, "el padre de todos". Adquiere en la cultura amazigh caracteres casi sagrados, y de hecho tradicionalmente las mujeres se lo han dado a sus hijos recién nacidos antes que la propia leche materna como una muestra extraordinaria de respeto hacia dicho producto. Ha sido componente alimenticio básico de la dieta de las tribus nómadas antes de su masiva sedenterización, ha embellecido a sus mujeres y constituye parte fundamental de la medicina tradicional bereber. En Europa no fue hasta los años noventa cuando los primeros análisis de sus componentes confimaron que este producto milenario tenía evidentes propiedades nutricionales y dermatológicas.

El argán es un árbol que puede vivir hasta doscientos años, con una altura que en ocasiones alcanza los diez metros. Su fruto, del que se extrae el aceite, recuerda a una aceituna gigante. Su olor apetecible contrasta con un sabor desagradable que impide que pueda consumirse directamente. El árbol del argán es espinoso y con el tronco rugoso, pero sin duda su estampa más característica es la de las cabras que trepan por su tronco para comer las hojas cuando el alimento escasea en los áridos suelos del sur. Una estampa imposible de ver en otras latitudes más que entre la zona comprendida entre Tiznit y Essaouira. Estampas turísticas aparte, el argán aúna propiedades cosméticas y alimenticias. ¿Para qué sirve el aceite de argán?, es la gran pregunta. En la zona del Souss, al suroeste de Marruecos, de alimento: se consume como aceite con el que untar pan o preparar deliciosos tajines, una especie de guiso local. Sin embargo, si se busca en Google "aceite de argán para que sirve", o "aceite de argán propiedades" comprobaremos que en Occidente es un producto muy preciado a nivel cosmético. En forma de jabones, cremas, lociones o en su versión más exclusiva y valiosa: el aceite de argán puro.

Un producto con innumerables beneficios

La lista que enumera los beneficios del binomio aceite/argán es larga: posee propiedades nutritivas, reafirmantes y revitalizantes; su alto contenido en vitamina E permite que ejerca una acción antienvejecimiento sobre la piel y ayuda a curar cicatrices y daños en la dermis; es rico en antioxidantes naturales y ácidos grasos esenciales. Sus propiedes se concentran fundamentalmente en la piel, el cabello y las uñas: al emplear aceite de argán para la cara, además de dejarla suave y tersa, se consigue prevenir y tratar quemaduras solares e intensificar la efectividad de las cremas para el sol. Además, los antioxidantes que contiene el aceite de argán para la piel ayudan a mantener su brillo, hidratarla e, incluso, reducir sus líneas de expresión. El aceite de argán para el cabello lo mantiene acondicionado, y sus ácidos grasos no saturados consiguen un efecto inmediato sobre el pelo, suavizándolo y ayudando a prevenir las antiestéticas puntas abiertas. También ayuda a aliviar el dolor de las articulaciones, de manera que en la medicina tradicional se ha usado a menudo para dar masajes con fines terapéuticos. Finalmente, ayuda a combatir eczemas, acné y estrías y nutre y protege las uñas quebradizas.



Aceite de argán biológico y puro

Comprar aceite de argán se ha convertido para muchas personas en un ritual habitual: la búsqueda "aceite de argán dónde comprar" se repite constantemente en todos los buscadores, pareja a la de "aceite de argán beneficios". Se trata, sin duda, de un producto cada vez más y más demandado. Sin embargo, conviene ser consciente de que en un mercado tan solicitado como es el del aceite de argán de Marruecos, son muy frecuentes los casos en los que se venden productos de baja calidad o que reutilizan ciertos elementos de deshecho en su tratamiento. El aceite de argán de Moroccan Natural Secrets que vendemos en Dunia Hania es aceite puro de argán completamente biológico y cien por cien natural. Se extrae del primer prensado en frío de las semillas, seleccionando únicamente las de mayor calidad. Su presentación en una botella azul es a la vez hermosa y muy útil, pues el color de dicho cristal ayuda a conservar toda las propiedades del aceite de argán marroquí.

Fomentando el empleo femenino

Además de su gran pureza, si algo tiene de especial nuestro aceite de argán es su procedencia: ha sido elaborado siguiendo estándares de agricultura ecológica en la cooperativa femenina Tighanimine, que cuenta con la certificación ECOCERT para su aceite y la única de Marruecos acreedora del premio “Fair Trade”, que garantiza que sus productos han sido elaborados siguiendo estrictamente los estándares del comercio justo. Esta cooperativa, ubicada a 48 kilómetros de Agadir, una de las ciudades más turísticas de Marruecos, nació en 1997 para dar un sustento económico a decenas de mujeres de la región d Tighanimine. Su fundadora fue Zoubida Charrouf, profesora de química de la Universidad Mohammed V de Rabat. Fue la primera cooperativa de mujeres que nació en esta región del sur de Marruecos. En la actualidad forman parte de ella casi cincuenta mujeres bereberes, que han encontrado en el antiquísimo símbolo de su cultura, el argán, un motor socioeconómico de primer orden. La cooperativa reúne a mujeres fundamentalmente rurales, tanto adultas como adolescentes, que ven en el proyecto un medio para fomentar su escolarización y autonomía en una región de escasos recursos, especialmente en lo que se refiere a la inserción laboral de las mujeres. De hecho, la cooperativa mantiene una escuela asociada.

La constante formación y capacitación de las integrantes de la coopeartiva permite producir un aceite de argán de gran calidad, elaborado bajo estándares de agricultura ecológica. Su método de producción ha sido premiado varias veces a nivel europeo, y a esa calidad en la producción se suma su reconocido compromiso social por la alfabetización y la formación femenina. La cooperativa Tighanimine sigue un estricto proceso productivo para llegar al aceite puro de argán que vendemos en Dunia Hania, desde la extracción del aceite a partir del prensado de las semillas hasta la introducción de férreos controles de calidad. El procedimiento es estrictamente manual en un alto porcentaje, y tan valioso como el resultado final, con un aceite de argán puro magnífico, es la posibilidad que dicho trabajo ofrece a las mujeres de ganarse la vida recurriendo a un saber ancestral de su pueblo del que ellas han sido históricamente depositarias. 

Una especie amenazada


El aceite de argán biológico de Dunia Hania, al producirse con procedimientos totalmente ecológicos, contribuye a mantener la biodiversidad de la zona del sur de Marruecos de donde procede, pues el cultivo biológico del argán ayuda a retener el agua del suelo y luchar contra la desertificación. De hecho, el enorme valor de los conocimientos, técnicas y prácticas vinculados al argán le valieron en noviembre de 2014 su reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO. Dicho reconocimiento llega en un momento crítico para la supervivencia del argán: la superficie de sus bosques ha menguado en un cincuenta por ciento en los últimos cien años. El ser humano está, como casi siempre, en la raíz del problema, por su explotación intensiva del pastoreo y la agricultura y la utilización cada vez más masiva de combustibles que dañan los suelos de la argania spinosa. Y ello a pesar de que desde 1998 la región del suroeste de Marruecos en la que crece el argán fue declarada Reservada de la Biosfera. Justamente, la producción biológica de aceite de argán para su exportación como un producto de enorme valor para piel, uñas y cabello se está convirtiendo en una de las medidas más eficaces para la protección y cuidadosa conservación de los bosques donde crece este árbol tan especial. En el se reúne lo mejor de la cosmética natural marroquí, que ha embellecido a las mujeres bereberes durante siglos, con la defensa del entorno natural en el que viven y con la promoción directa del empleo femenino. ¿Todavía dudas de que sea el auténtico oro líquido de Marruecos?